Un laberinto de cloración, también conocido como cámara de contacto, es un tanque en el cual se produce en proceso de desinfección, habitualmente constituyendo el tratamiento terciario dentro de una planta de tratamiento de efluentes.

El efluente ya tratado puede contener microorganismos en suspensión, que, dado su pequeño tamaño y peso, no fueron retenidos por los procesos anteriores, como la sedimentación. Esto puede constituir un riesgo debido a que puede haber bacterias y otros microbios potencialmente patógenos, por lo que su eliminación es fundamental para evitar la contaminación de los cuerpos receptores, como ríos o lagos.

 

Escherichia coli en efluentes cloacales - Bioingepro

 

Generalmente, se trata de un tanque rectangular con bafles (o paredes) que canalizan el flujo de efluente. Al inicio del laberinto, se dosifica una cierta cantidad de desinfectante, que en la mayoría de los casos se trata de hipoclorito de sodio, a una concentración de entre 80 y 100 gramos de cloro activo por litro. En el caso de plantas de tratamiento cloacales, la dosificación sugerida suele ser de 5 gramos de cloro activo por metro cúbico de efluente tratado.

Los laberintos de cloración se suelen diseñar con bafles y un recorrido intrincado para asegurar una mezcla íntima entre el efluente y el producto químico, garantizando que los microorganismos estén en contacto con el cloro. Este agente químico interfiere en la replicación del ADN, por lo que se logra una efectiva eliminación de las bacterias de forma sencilla y económica.

 

Concentraciones de cloro dentro de una camara de contacto Bioingepro

 

Por lo general, los laberintos de cloración se diseñan en función de su tiempo de retención. Habitualmente, se debe asegurar que el efluente permanezca en esta cámara durante 30 minutos (aunque, dependiendo de la jurisdicción, este tiempo puede ser menor o mayor).

Además, es fundamental tener en cuenta la existencia de caudales “pico”, de forma que el tiempo de retención considere dichas fluctuaciones. Para regular la dosificación de cloro cuando el caudal que ingresa a la planta es variable, existen diferentes soluciones:

  • Un ecualizador es una solución óptima, ya que permite que el caudal dentro del sistema de tratamiento sea mucho más homogéneo, por lo que la dosificación se puede mantener constante a lo largo del día sin riesgo de ingresar una cantidad excesiva o insuficiente de cloro.
  • En el caso de no contar con un ecualizador, se puede utilizar un sistema de ajuste automático de la dosificación, que mide el caudal de efluente a través de un instrumento especializado y dosifica un caudal proporcional de hipoclorito.
  • Si bien la mayoría de los sistemas de dosificación se pueden regular de forma manual, siempre es recomendable contar con un sistema que no dependa de un operador (ya sea mediante ecualización o mediante un sistema de dosificación proporcional) para asegurar una correcta cantidad de cloro en el efluente.

Cabe destacar que, en muchas jurisdicciones, la cantidad de cloro libre también tiene valores máximos permisibles, por lo que no se debe dosificar este producto de forma excesiva.

 

Laberinto de cloracion - Bioingepro

 

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