Los efluentes líquidos son generados cuando se utiliza agua (habitualmente potable) para un proceso industrial, o simplemente para realizar las actividades diarias en una comunidad, como ducharse, preparar alimentos o lavar la ropa.

Los efluentes líquidos son una importante fuente de contaminación. Es por esto que se deben emplear plantas de tratamientode efluentes para eliminar sus componentes indeseados y verter el líquido depurado de vuelta a la naturaleza.

Si bien se habla de “líquidos contaminados” en términos generales, la realidad es que existe una enorme variedad de sustancias que pueden provocar efectos adversos en la población o el ambiente. Estas sustancias se suelen llamar “contaminantes”. La normativa de cada jurisdicción determina los límites máximos de vertido de cada contaminante, lo cual se constata a través de análisis de laboratorio periódicos.

A continuación, resumimos algunos de los contaminantes más habituales dentro de un efluente, y su potencial impacto negativo en el ambiente:

  • Demanda Química de Oxígeno (DQO) / Demanda Biológica de Oxígeno (DBO): estos parámetros suelen ser los más importantes a la hora de evaluar la contaminación de un efluente. Básicamente, miden la cantidad de materia orgánica carbonácea presente en un efluente, la cual abarca una vasta variedad de sustancias de diverso tipo y naturaleza. Estas sustancias pueden ser aprovechadas por los microorganismos presentes en un cuerpo de agua, que, al consumirlas, también disminuyen drásticamente la concentración de oxígeno en el agua, resultando en un ambiente anaeróbico donde se puede producir mortandad de peces y otros organismos.

  • Nitrógeno y fósforo: son elementos naturales, presentes en diversas formas dentro de los efluentes líquidos, que en bajas concentraciones son saludables para el ambiente. Sin embargo, un exceso de estos nutrientes puede favorecer la proliferación de algas u otros organismos, efecto particularmente frecuente en lagos u otros cuerpos de agua de baja circulación. Esto se conoce como eutrofización y afecta a gran parte de los organismos presentes en el líquido, ya que disminuye la cantidad de luz y oxígeno recibido por los estratos bajos del agua.
  • Microorganismos patógenos: si bien existen naturalmente microorganismos en los cuerpos de agua, los efluentes líquidos (y en particular los efluentes cloacales) tienen una altísima concentración de bacterias, muchas de las cuales pueden ser patógenas para el ser humano, produciendo enfermedades de distinto tipo. Por tal motivo, es fundamental un correcto proceso de desinfección de los líquidos. Esto suele medirse a través de los parámetros “coliformes totales” y “coliformes fecales”, que, si bien no suelen ser bacterias extremadamente peligrosos, son un indicador de la potencial presencia de otros microorganismos de mayor preocupación.
  • Metales tóxicos: generalmente proveniente de procesos industriales, los metales tóxicos presentan diferentes efectos en el ambiente y la población, generalmente causando enfermedades. Uno de sus principales problemas es que no se metabolizan naturalmente, por lo que su vertido se acumula en el ambiente y sus organismos, que en ocasiones pueden interactuar o ser alimento de seres humanos. Este proceso se conoce como bioacumulación.
  • pH: es un indicador del nivel de acidez o basicidad de un líquido, y cuando presenta niveles muy bajos o altos, puede ser peligroso para los seres vivos y para los materiales en general, ya que resulta corrosivo.
  • Temperatura: ciertos efluentes pueden presentar temperaturas elevadas, que provocan un desequilibrio ecológico, ya que los organismos naturales no pueden subsistir ante cambios abruptos en sus condiciones ambientales.
  • Color: si bien en muchos casos el color de un efluente viene determinado por colorantes provenientes de un proceso industrial, los cuales pueden no ser tóxicos, la presencia de color es un indicio de que el proceso de depuración del efluente no se está dando de forma satisfactoria, lo que alerta a la población y puede implicar que otros parámetros también estén por fuera de lo permitido por la normativa.
  • Hidrocarburos: aunque el ejemplo más claro se da en los derrames de petróleo en el mar, muchos efluentes líquidos industriales pueden contener hidrocarburos que terminan en algún curso de agua. Estas sustancias se adhieren a los animales y provocan diferentes daños en sus procesos vitales, pudiendo conducir frecuentemente a su muerte.

Estos son sólo algunos de los contaminantes más típicos en un efluente, pero existe una enorme cantidad de compuestos que pueden ser nocivos y gradualmente son incorporados a la normativa para la limitación de su vertido. Un ejemplo son los plásticos o microplásticos, que se encuentran cada vez más en los ambientes naturales y cuyos efectos adversos todavía son objeto de estudio. En Bioingepro diseñamos, fabricamos y operamos plantas de tratamiento con todos sus componentes, que permiten la adecuación a todos los parámetros exigidos por la normativa, adaptándose a cada situación. En caso de tener consultas o requerir una cotización, no duden en contactarse con nosotros.