Una planta potabilizadora de agua, también conocida como estación de tratamiento de agua potable, es un conjunto de estructuras y procesos que permiten transformar agua captada de un sistema natural (río, lago, embalse, agua subterránea o incluso el mar) en agua apta para consumo humano.

El agua tal cual se presenta en la naturaleza contiene, en muchos casos, componentes que no son saludables o incluso pueden ser tóxicos para el consumo humano. Por ejemplo, suelen contener sólidos en suspensión (arena, sedimentos), microorganismos (virus, hongos y bacterias), componentes químicos que dan mal sabor o aspecto al agua (hierro, manganeso), minerales que provocan lo que se conoce como “agua dura” (sales de calcio y magnesio) e incluso metales tóxicos que pueden traer enfermedades graves si se consumen con frecuencia, como el arsénico.

Para que el agua sea apta para consumo humano, las diferentes entidades sanitarias de cada jurisdicción fijan niveles máximos permisibles para cada parámetro. Se considera que el agua será potable únicamente cuando se cumplan con todos estos exigentes límites. En nuestro país, por ejemplo, el Código Alimentario Argentino establece valores máximos en una amplia variedad de parámetros.

Las plantas potabilizadoras variarán considerablemente sus procesos, características y dimensiones dependiendo de diversos factores, como por ejemplo:

  • Del origen del agua a tratar: no será lo mismo la potabilización de un agua de un lago de montaña, con baja turbiedad, que de un río de llanura, con alta carga de sedimentos.
  • De la población a abastecer: un barrio o pueblo pequeño puede abastecerse de agua potable a partir de un sistema compacto o modular, mientras que una gran ciudad requerirá de grandes instalaciones y complejos sistemas para prevenir cualquier falla.
  • De la ubicación geográfica de la planta: algunas regiones cuentan con presencia natural de sustancias tóxicas. Por ejemplo, el Oeste de la Provincia de Santa Fe cuenta con altos niveles de arsénico en su agua subterránea, por lo que cualquier planta potabilizadora deberá contar con un proceso para remoción de arsénico. Otras regiones por ejemplo, deberán prestar especial atención a los niveles de flúor.

Las plantas potabilizadoras funcionan eliminando, paso a paso, cada uno de los componentes indeseados que traen naturalmente. Algunos de los procesos más habitualmente involucrados son:

  • Captación, para llevar el agua desde su fuente natural hasta la planta potabilizadora;
  • Desarenadores, para eliminar arena proveniente de la captación;
  • Métodos de coagulación, floculación y sedimentación para extraer pequeñas partículas coloidales o metales tóxicos;
  • Filtros de arena u otros materiales para retener cualquier sólido remanente;
  • Desinfección, habitualmente por adición de hipoclorito de sodio, para eliminar microorganismos potencialmente patogénicos.
  • Almacenamiento y distribución, para llevar el agua hasta los consumidores.

En Bioingepro diseñamos, fabricamos y operamos plantas potabilizadoras de agua. En caso de tener alguna consulta o estar interesado en una cotización, no dude en comunicarse con nuestro equipo.

Imágenes de referencia:

planta potabilizadora de agua
Planta potabilizadora compacta – Potrero de Los Funes (San Luis)
potabilización de agua - Bioingepro
Diagrama típico de potabilización de agua
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Guido Bertola es ingeniero ambiental, graduado de la Universidad Nacional del Litoral, de Santa Fe. Desde hace años forma parte de Bioingepro, trabajando en el departamento técnico-comercial, contribuyendo al diseño de soluciones a medida para cada cliente. Su pasatiempo favorito es la fotografía

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