Recuento de bacterias

Una Planta de Tratamiento de Efluentes tiene la finalidad de eliminar los componentes contaminantes que están presentes en un determinado efluente, ya sea cloacal o industrial.

Sin embargo, ¿cómo se puede tener confianza en que el proceso se haya logrado correctamente? En la gran mayoría de los casos, se recurre a la toma de una muestra del efluente tratado, a la salida de una planta de tratamiento. Luego, se realizan una serie de análisis fisicoquímicos y microbiológicos para verificar que los valores obtenidos cumplan con lo exigido por la normativa.

En Argentina, la legislación ambiental depende principalmente de cada Provincia, por lo que los límites máximos de vertido dependerán del emplazamiento de cada planta depuradora. Asimismo, los valores permisibles dependerán del destino final del efluente tratado: no se exige lo mismo si un líquido es vertido al mar que si se reutiliza para riego o si descarga en un lago. 

Para poner un ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires, la Autoridad del Agua fija sus límites máximos para diferentes parámetros a través de la Resolución Nº336/03. Un análisis completo puede involucrar muchísimos parámetros (casi 40 en el caso de la Provincia de Buenos Aires). Sin embargo, hay algunos que generalmente tienen mayor importancia y deben ser monitoreados con frecuencia. Algunos de estos son:

  • Demanda Biológica de Oxígeno (DBO5): químicamente, mide de la cantidad de oxígeno que es consumida por un cierto tipo de bacteria para degradar la materia orgánica presente en la muestra, al cabo de 5 días. Es una medición indirecta de la contaminación orgánica presente en el efluente, y en conjunto con la DQO puede dar una idea de la biodegradabilidad de los componentes presentes en el líquido.
  • Demanda Química de Oxígeno (DQO): es similar a la DBO, pero en lugar de emplear bacterias, se utiliza un producto químico (habitualmente permanganato de potasio) para oxidar completamente la materia orgánica potencialmente contaminante. Tiene la ventaja de que el análisis demora sólo 2 horas (en comparación con los 5 días de la DBO5) y que, a diferencia de la DBO5, puede detectar moléculas complejas y difícilmente degradables, como por ejemplo algunos generados en la producción del papel.
  • Fósforo y Nitrógeno: son nutrientes esenciales para cualquier ser vivo, y en particular es importante tener una adecuada proporción de estos elementos en el efluente para lograr un buen tratamiento en una planta depuradora. Sin embargo, su exceso puede traer consecuencias al ambiente, por lo que es importante controlar sus concentraciones de vertido. En algunos casos, para cumplir con los valores de fósforo exigidos por la normativa, es necesario la adición de algún producto químico (coagulante), como por ejemplo el PAC. Por otro lado, el nitrógeno suele medirse de varias formas distintas, y para lograr minimizar su valor es importante una correcta operación de la planta de tratamiento.

Sólidos sedimentables en 10 minutos y en 2 horas: estos parámetros se miden en un Cono Imhoff, para verificar la cantidad de sólidos de fácil y media sedimentabilidad que pudiera haber a la salida del tratamiento. Idealmente, deberían estar prácticamente ausentes, ya que los sólidos son separados del líquido tratado en el sedimentador secundario o sistema MBR. La presencia de estos sólidos puede indicar un funcionamiento deficiente de estos procesos.

Cono imhoff con solidos en sedimentacion
Cono Imhoff con sólidos en sedimentación
  • pH: indica la acidez o basicidad del efluente, se mide de forma sencilla con un pH-metro y debe encontrarse cerca de valores neutros para evitar daños al ecosistema.
  • Temperatura: se debe medir con un termómetro en la misma cámara toma muestras de la planta de tratamiento. Generalmente se exige que no sea elevada, ya que puede afectar negativamente el desarrollo de la fauna acuática que no soporta altas temperaturas.
  • Coliformes fecales y totales: son los parámetros microbiológicos que más habitualmente se miden. Son un indicador de la cantidad de microorganismos (algunos potencialmente patógenos) que se encuentran a la salida de una planta de tratamiento. Es importante contar con un sistema de desinfección eficiente, por lo que una cantidad elevada de coliformes indica que dicho proceso no se realizó de forma adecuada. Para minimizar la cantidad de microorganismos se suele emplear desinfección química con hipoclorito de sodio. Es importante no excederse en su dosificación, ya que resulta tóxico para los organismos naturales del cuerpo receptor al cual se descarga el efluente. Por tal motivo, otro parámetro que se suele medir es el “cloro libre”.

Sustancias solubles en éter etílico (SSEE): se asocian a las grasas y aceites presentes en el líquido y suelen ser importantes en efluentes industriales que involucren estos componentes en sus procesos productivos, como empresas lácteas o alimenticias en general. Se puede lograr su eliminación, por ejemplo, mediante un sistema DAF.

  • Hidrocarburos totales: son particularmente importantes en empresas petroleras o de lavado de vehículos. Para su eliminación existen equipos especiales que permiten separarlos de forma física.

Además de estos parámetros, existen otros que serán importantes dependiendo del origen del efluente tratado. Estos parámetros incluyen metales (como el cromo, plomo, arsénico y muchos más), otros componentes químicos (sulfuros, detergentes, sustancias fenólicas, entre otros) y pesticidas.

Estos análisis pueden realizarse en laboratorios internos para seguimiento periódico y, cada cierto tiempo, es necesaria la realización de análisis con cadena de custodia en laboratorios habilitados para presentar sus resultados ante las autoridades sanitarias competentes. 
Bioingepro cuenta con un laboratorio interno para realizar los principales análisis fisicoquímicos requeridos para verificar el funcionamiento de una planta de tratamiento. Esta es una etapa fundamental en cualquier servicio de operación o supervisión de una planta de tratamiento. En caso de tener consultas o requerir mayor información, no duden en contactarse con nosotros.

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Guido Bertola es ingeniero ambiental, graduado de la Universidad Nacional del Litoral, de Santa Fe. Desde hace años forma parte de Bioingepro, trabajando en el departamento técnico-comercial, contribuyendo al diseño de soluciones a medida para cada cliente. Su pasatiempo favorito es la fotografía

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