Una Planta Potabilizadora tiene la finalidad de captar agua de un curso natural (río, lago, acuífero, etc.) y eliminar los componentes potencialmente nocivos para el ser humano, permitiéndole ser consumida sin ningún riesgo.

Sin embargo, ¿Cómo se puede tener confianza en que el proceso se haya logrado correctamente? En la gran mayoría de los casos, se recurre a la toma de una muestra del agua tratada, a la salida de la planta potabilizadora y, en ocasiones, en puntos intermedios del proceso. Luego, se realizan una serie de análisis fisicoquímicos y microbiológicos para verificar que los valores obtenidos cumplan con lo exigido por la normativa.

Análisis de laboratorio en agua potable

Para que el agua sea apta para consumo humano, las diferentes entidades sanitarias de cada jurisdicción fijan niveles máximos permisibles para cada parámetro. Se considera que el agua será potable únicamente cuando se cumplan con todos estos exigentes límites. En nuestro país, por ejemplo, el Código Alimentario Argentino establece valores máximos en una amplia variedad de parámetros.

Análisis para la potabilización del agua

Un análisis completo puede involucrar muchísimos parámetros (alrededor de 60 según la normativa vigente en nuestro país). Sin embargo, hay algunos que generalmente tienen mayor importancia y deben ser monitoreados con frecuencia. Algunos de estos son:

  • Color, olor y sabor: estas propiedades organolépticas son tenidas en cuenta a la hora de garantizar que el agua sea apta para consumo, garantizando mínima presencia de color y ausencia de olores y sabores extraños o desagradables.
  • pH: indica la acidez o basicidad del agua, se mide de forma sencilla con un pH-metro y debe encontrarse cerca de valores neutros, saludables para el ser humano.
  • Turbiedad: es uno de los parámetros más comúnmente medidos, y es particularmente importante cuando se emplea agua de ríos o lagos para potabilizar, ya que suelen contener sedimentos y otras impurezas que le dan turbidez al agua. Dicha turbiedad debe eliminarse hasta obtenerse un agua clara y transparente. Este parámetro suele estar relacionado con el contenido de sólidos disueltos totales, que también es regulado por la normativa.
Análisis para obtener agua potable
  • Dureza: se denomina dureza del agua a la concentración de compuestos minerales que hay en una determinada cantidad de agua, en particular sales de magnesio y calcio. El agua denominada comúnmente como “dura” tiene una elevada concentración de dichas sales y el agua “blanda” las contiene en muy poca cantidad. Un agua dura, si bien no trae consecuencias directas en el consumo, sí trae aparejados inconvenientes cotidianos, como una menor efectividad en el funcionamiento de los jabones (por acción química) e incrustaciones de sarro en cañerías, pavas u otros artefactos.
  • Hierro y manganeso: estos parámetros suelen ser relevantes cuando se utiliza agua proveniente de acuíferos subterráneos. Estos metales otorgan al agua un sabor y color desagradables, pudiendo provocar también manchas en la ropa al lavarla y generar incrustaciones en cañerías. Deben eliminarse previo a su consumo mediante procesos específicos, como la oxidación y filtración.
  • Arsénico: es un metal tóxico de gran importancia en nuestro país, ya que muchas regiones cuentan naturalmente con arsénico en su agua subterránea. El consumo de agua con arsénico durante tiempos prolongados trae aparejados muchos problemas de salud, como el HACRE (hidroarcenicismo crónico), el cual genera lesiones cutáneas, cardíacas y neurológicas, pudiendo llegar a cáncer. Es imprescindible su eliminación hasta niveles permitidos. Esto suele lograrse mediante procesos como la ósmosis inversa, aunque también existen tratamientos fisicoquímicos que garantizan su remoción. Un ejemplo es la planta potabilizadora de 9 de Julio, en la Provincia de Buenos Aires.
  • Flúor: es un elemento que, en bajas concentraciones, puede resultar beneficioso para la salud, por lo que algunas plantas potabilizadoras suelen agregarlo de forma artificial. Sin embargo, en otras regiones, su concentración es excesiva y debe bajarse hasta niveles aceptables, lo cual se suele lograr mediante procesos fisicoquímicos tradicionales.
  • Parámetros microbiológicos (coliformes, Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa): son los parámetros microbiológicos que más habitualmente se miden. Son un indicador de la cantidad de microorganismos (algunos potencialmente patógenos) que se encuentran a la salida de una planta potabilizadora. Es importante contar con un sistema de desinfección eficiente, por lo que una cantidad elevada de coliformes indica que dicho proceso no se realizó de forma adecuada. Para minimizar la cantidad de microorganismos se suele emplear desinfección química con hipoclorito de sodio. Si bien existen otros métodos de desinfección, el cloro suele ser el más aplicado en nuestro país debido a su bajo costo y a su efecto residual, que permite continuar desinfectando el líquido incluso en las redes de distribución de agua potable, donde, de otra forma, podrían formarse colonias bacterianas.

Además de estos parámetros, existen otros que serán importantes dependiendo del origen del agua a tratar. Estos parámetros incluyen metales (como el cadmio, plomo, zinc y muchos más), otros componentes químicos (sulfatos, detergentes, nitratos, entre otros) y pesticidas.

Estos análisis deben realizarse en laboratorios habilitados para garantizar que los resultados sean confiables y que el agua sea apta para consumo. Es importante destacar que, si bien las plantas potabilizadoras suelen realizar análisis muy frecuentemente, puede haber cierta contaminación en el tramo final del suministro de agua, por ejemplo cuando no se realizan limpiezas periódicas de los tanques de almacenamiento de agua en viviendas o edificios. Por tal motivo, es recomendable realizar análisis periódicos en el punto de consumo y efectuar mantenimientos y limpiezas programados al sistema de abastecimiento y almacenamiento de agua.

Bioingepro diseña y fabrica plantas potabilizadoras que permiten la adecuación a todos los parámetros exigidos por la normativa, adaptándose a cada situación. En caso de tener consultas o requerir mayor información, no duden en contactarse con nosotros.

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Guido Bertola es ingeniero ambiental, graduado de la Universidad Nacional del Litoral, de Santa Fe. Desde hace años forma parte de Bioingepro, trabajando en el departamento técnico-comercial, contribuyendo al diseño de soluciones a medida para cada cliente. Su pasatiempo favorito es la fotografía

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